Las bebidas alcohólicas siempre nos acompañan en los eventos sociales. Alrededor de ellas se han creado historias, mitos y rituales que forjan la identidad de nuestras culturas y que nos siguen cautivando en nuestros días.Y ¿quién no se ha ido de copas con amigos para ponerse al día y pasar un buen rato?

Las bebidas alcohólicas siempre nos acompañan en los eventos sociales. Alrededor de ellas se han creado historias, mitos y rituales que forjan la identidad de nuestras culturas y que nos siguen cautivando en nuestros días.Y ¿quién no se ha ido de copas con amigos para ponerse al día y pasar un buen rato?

Los procesos de elaboración que dieron vida a la “bebida social” fueron tan variados y particulares que cada uno desarrolló su propia categoría, dependiendo de sus características. De esta manera, podemos encontrar cervezas, vinos, tequilas, whiskies y un sinfín de productos etílicos.

Un recorrido sensorial…

El Sake es una de esas bebidas y que se distingue del resto no solo por su valor histórico, sino por la calidad en su sabor y por su proceso de elaboración. Aunque su origen es un poco incierto, se ha ganado el título de “la bebida embajadora de Japón”, y es que alrededor del mundo esta bebida es tan codiciada como difícil de conseguir en su forma tradicional.

Esto se debe a que su preparación ha resistido los procesos modernos que buscan masificar la bebida y elaborarla en menos tiempo. Su proceso es tan meticuloso que su receta se convierte en tradición. La palabra “sake” se ha convertido en un referente cultural de occidente para referirse a las bebidas que se producen en Japón, sin embargo, en japonés la palabra significa “bebida alcohólica” y difícilmente hace referencia al producto que se obtiene del arroz. La palabra correcta sería “nihonshu”, utilizado para referirse a las bebidas alcohólicas que se obtienen del arroz.

Su proceso comienza con el pulido del grano para reducir las capas externas y llegar al corazón del producto. Mientras más pulido sea, mayor será su calidad. Luego de esto se lava, remoja y se cuece al vapor para lograr ablandarlo y comenzar su fermentación utilizando un hongo llamado Koji. Por último, se incluye una levadura cultivada para convertir el almidón en azúcar y controlar la temperatura del almidón para lograr el balance perfecto entre aroma, sabor y grado de alcohol.

¡El original sabe mejor!

Los mejores sakes son aquellos denominados “puros de arroz” y esto se debe a que no contienen aditivos y se les llama Junmaishu. Pueden ser Junmai, Junmai Ginjoo, Junmai Daiginjo, dependiendo de la reducción del grano.

Encontrar un sake tradicional y poder degustarlo puede ser una tarea titánica, pero en Makoto los tenemos al alcance de un shot. Anímate a visitar nuestro nuevo bar Yokocho y probar nuestra variedad en sakes, ¡kanpai!